domingo, 25 de abril de 2010

¿Un día cualquiera?

Suenan unos acordes en Rambla Catalunya. De pronto, entre el público que observa con curiosidad a los músicos, se adelantan personas. Dejan sus pesados bolsos, mochilas o bolsas en el suelo y forman un círculo alrededor. Un señor de unos 70 años le da la mano izquierda a un joven con el pelo largo y la derecha, a una señora cuyos hijos la miran maravillados. Y así, sucesivamente, de forma que el pequeño círculo va aumentando de tamaño, tanto que se tienen que formar dos nuevas esferas. Lo que está sonando es una sardana y estamos en Barcelona, en el día de Sant Jordi.


En cuanto sales a la calle esa mañana te das cuenta de que es un día especial. En el Eixample, por ejemplo, en cada esquina, te encuentras un puesto que vende rosas, siempre engalanado con la bandera de Cataluña. Y esa exaltación nacionalista también la encuentras en numerosos balcones de la ciudad e incluso en los autobuses. En cuanto a las librerías, todas, por muy pequeñas que sean, sacan sus mejores obras al exterior.


Lo más normal es cruzarte con mujeres, ancianas, jóvenes o niñas que sostienen con orgullo rosas en sus manos, pero no rosas cualesquiera. La rosa de Sant Jordi está compuesta de una espiga y de una franja con los colores de la bandera de la comunidad (conocida como senyera). La rosa simboliza la pasión, la espiga la fertilidad y la bandera recuerda al patrón de Cataluña. Según la tradición, los hombres tienen que regalar a sus mujeres rosas y ellas a éstos, libros, pero las cosas hoy son diferentes. "Mi padre en Sant Jordi siempre compra tres rosas, una para mi madre otra para mi hermana y otra para mí", me contaba una compañera del máster. Por eso, es habitual encontrarte con señores que llevan cuatro o cinco rosas bajo el brazo. Sin embargo, "mi novio me hace elegir entre rosa o libro y yo siempre elijo libro", añadía mi compañera con una sonrisa.


Avanzando por la ciudad llegas al epicentro del día, Rambla Catalunya. Puestos de flores y de libros a un lado y a otro retienen la atención de las miles de personas que desfilan ese día por el famoso paseo. Conocidas editoriales se suceden con otras minoritarias y las tradicionales rosas se alternan con otras fabricadas con madera, tela o papel. Los precios oscilan entre los dos y los cinco euros, dependiendo del material y la calidad de la flor. Además, al comprarla en determinados puestos, contribuyes económicamente a alguna causa social.


Y con tantas miles de personas allí reunidas, tanto público "objetivo", los partidos políticos no podían quedarse al margen. PSC, PP, ICV, ERC, CIU, UPyD, sindicatos como CNT, movimientos antiglobalización, anarquistas y asociaciones de todo tipo también tienen su caseta en la Rambla. Allí se dejó ver Alicia Sánchez-Camacho, presidenta de los "populares" catalanes junto al padre de Mari Luz Cortés, Juan José Cortés, que presentaba su libro "Ciudadano Cortés". Una señora que los observaba le preguntó a otra que la acompañaba, "¿quién es ése?" y su amiga le respondió, "el padre de la niña que mataron, la Mariluz". Y Juan José Cortés, a un metro de ellas, impasible, siguió con su mirada fija en la dirigente del PP, ajeno, en apariencia, a todo comentario.


Llama la atención que unos jóvenes, afiliados a un partido nacionalista, portaran camisetas que rezaban "Catalonia is not Spain" y cinco puestos más abajo, en la caseta de UPyD, ondeaban las dos banderas, la catalana y la española. Pero Sant Jordi no es eso. No es propiedad de los partidos políticos. Es una fiesta nacionalista que no aparta ni señala a los que en lugar de sentir la "senyera" sienten otra pasión, territorial o terrenal.

jueves, 22 de abril de 2010

La meva primera exposició (a català)

Nosaltres vam elegir a L’ Eduard Punset perquè és català i és un personatge molt peculiar. A més a més és periodista científic i nosaltres ara estudiem un màster de comunicació científica aquí a l’IDEC.

Una mica de la seva biografia: L’Eduard Punset va néixer a Barcelona, l’any mil nou cents trenta sis. Va estudiar vàries carreres. És advocat, economista i periodista científic. Va treballar a importants llocs com el FMI (efa, ema, i), la BBC o The Economist.

Actualment és professor de comunicació científica a l’universitat Ramón LLul. També té una productora àudio-visual i dirigeix i presenta el programa Redes, a la 2 de televisió espanyola.

Com curiositat, l’Eduard Punset té més de cent vint i quatre mil seguidors a facebook.

Una mica més de la seva vida. L’Eduard Punset va ser ministre de relacions europeas a la transició. Fa poques setmanes, le va demanar a la ministra de Cultura, l’Ángeles González Sinde, aquí, a un congrés a Barcelona que no controli Internet. Per aquest motiu, molts personas le volen com nou ministre de cultura.



Com vam dir abans, L’Eduard Punset dirigeix i presenta el programa Redes, a la 2. Es un programa de comunicació científica i els seus començaments no van ser fácils. Els directius de televió espanyola volien un programa econòmic. A més a més ells creien que Redes era sobre pesca. Però es va superar tots els problemas i Redes va ser un programa pioner al seu ámbit.

Com curiositat, l’Eduard Punset va tenir càncer de pulmó l’any dos mil set i ho va superar.



**Siento que esta entrada tenga un formato raro, pero está copiada de Word.


viernes, 16 de abril de 2010

Necesito una señal intermitente

Nunca aprendí a montar en bici con una sola mano. Mi padre, cuando nos enseñaba a mi hermana y a mí en un parque del barrio, nos alargaba un chicle para que tuviéramos que despegar la mano de la bici, pero nosotras sólo conseguimos estirar los dedos, con el manillar bien agarrado. Esto ahora, en Barcelona, me está pasando factura.


Cuando utilizo el bicing y en el carril-bici me encuentro aparcado un coche, un sudor frío empieza a recorrer mi cuerpo. Tengo dos opciones: o adelantarlo por los carriles normales, entre los coches, o subirme a la acera. He probado las dos y ninguna es buena. Si me subo por la acera, los peatones me regañan en catalán (y no les entiedo muy bien). Si voy por la carretera, como no sé separar el brazo del manillar, los coches me pitan porque no lo señalizo. Además, corro el peligro de ser atropellada porque, muchas veces, los coches no frenan aunque vean que un ciclista está invadiendo su carril. Total, que opto por la opción "acera" y pongo cara de pena a los malhumorados transeúntes.

En cualquier caso, montar en bici en una gran ciudad es genial. Cuando acabo el máster, agotada, a las diez de la noche, subirme a las dos ruedas se convierte en el momento más relajante del día. Sentir que la ciudad está descansando, a punto de irse a dormir mientras tú la recorres poco a poco, dejando que el suave viento mediterráneo acaricie tu rostro, es un privilegio. Y ya aprenderé a separar el brazo del manillar. Poc a poc.

lunes, 12 de abril de 2010

lunes, 5 de abril de 2010

La tableta

El futuro ya está aquí. Muchos gurús avisan de que la nueva tableta de Apple, el Ipad, transformará los formatos a los que estábamos acostumbrados. La revista Sports Illustrated ha hecho los deberes.



*Agradecimientos: Cristina Ribas.