jueves, 24 de junio de 2010

Empieza por P...

Pelota de tenis, pasear en bici, paletos montados (como yo), peine marrón, paletas de playa, patatas al estilo pobre, peleas los domingos por la mañana en la cama de matrimonio, pucheros cuando me peleaba con mi hermana y me regañabas, picotear, procesión del Cristo, piscina de Castellar, playa (cualquiera valía), pulsera de mamá, pareja perfecta (mamá y tú), pantalón de chandal desgastadísimo, playeras perpetuas, pasión por tu familia, persuasión con la que siempre nos convencías, placebos nocturnos para calmar nuestro dolor de pierna, prácticas con mamá y Maroto, pies horribles (como los nuestros), perdón (nunca fuiste rencoroso), paciencia infinita con tus dos loritos de hijas, París con mamá, políticos mentirosos, Phill Collins, Perales, Perico, Pilares de la Tierra, Pelayos de la Presa, pillacorbatas intantiles, pozo con su cubo, su soga y sus tapones, porras los domingos, palmas para casi todo, pitos fuertes y perfectos...

Todo empieza por P, papá. Hoy te recordamos un poquito más.

jueves, 10 de junio de 2010

Magnolia


Aquella frase volvió a sacudirla. Escondida durante tanto tiempo en algún rincón de su mente, de pronto, volvía a cobrar protagonismo. El acogedor salón y las amigas de hace un lustro, hoy se habían convertido en la sala de cine de la filmoteca y un puñado de desconocidos. Entonces, como ahora, miró a ambos lados. Las butacas vacías no devuelven miradas. Mientras "Tengo tanto amor para dar" tamborileaba una y otra vez en su cabeza, ella cerró los ojos y pensó en Young Americans.

domingo, 6 de junio de 2010

A los dos nos duele la cabeza

Increíble pero cierto. Las mujeres no somos las únicas que ponemos excusas a la hora de practicar sexo con nuestras parejas. “Cariño, me duele la cabeza”, “estoy cansada”, “he tenido mucho lío en la oficina”… Todos sabemos que éstos son los típicos pretextos que argüimos cuando no nos apetece ningún tipo de acto sexual.

Sin embargo, ¿qué hay de ellos? ¿Por qué pensamos que siempre están dispuestos a entregarse a los placeres carnales? Un estudio publicado por la Asociación Española de Salud Sexual revela que el 52% de los hombres españoles admite poner excusas en la cama a su pareja. Un dato cuanto menos, sorprendente, y que, por suerte, rompe con el prototipo de macho man.

Según los expertos, no pasa nada porque el hombre esté cansado un día en concreto. Es algo normal, como nos ocurre también a las mujeres. El problema radica en que, en muchos de estos casos, detrás se esconden problemas de disfunción eréctil. Por vergüenza, el varón no se atreve a confesárselo a su pareja y prefiere poner todo tipo de excusas antes de hablar abiertamente del problema.

Grave error. La disfunción eréctil no se arregla sola o dejando pasar los días, como si fuera un catarro. Para tratar este problema es necesaria la ayuda de un médico, que se encargará de valorar si a raíz de esta disfunción se podría desencadenar alguna enfermedad más grave. No hay que olvidar que los factores de riesgo de una enfermedad cardiovascular son los mismos que los de la disfunción eréctil: diabetes, hipertensión o colesterol alto.

Pero no es fácil que el hombre se sincere con su pareja en este sentido, sobre todo, si supera los 40 años. La educación conservadora y machista a la que han estado sometidos durante tantas décadas se convierte en una barrera infranqueable que sólo una pareja paciente, a base de mucho diálogo, confianza y empatía podrá superar. El estudio no dice nada respecto a las parejas homosexuales y también sería interesante saber cuál es su comportamiento respecto a este tipo de problemas.

En este punto, llama la atención el polo opuesto. Cada vez son más los hombres que acuden al médico para aguantar más. Según el doctor Martínez Salamanca, urólogo del hospital Ruber Internacional de Madrid, muchos de sus pacientes, que experimentan buenas erecciones, le piden fármacos para durar más. Como él mismo señala sería algo así como “puedo leer sin gafas pero con ellas leo mejor”. ¿Qué papel juega aquí el médico? ¿Debe recetar fármacos cuando la enfermedad no existe?

Aunque éste no sea el problema que nos ocupa, resulta curioso que haya hombres que acudan al urólogo para mejorar sus relaciones sexuales, que ya son buenas de por sí, y sólo un 10% de los varones que sufren disfunción eréctil, una patología REAL, se atrevan a tratarla. Cuánto daño ha hecho la supuesta virilidad masculina… El hombre es un lobo para el hombre.