sábado, 16 de octubre de 2010

Encantada de conocerte

En el mundo existen dos tipos de personas: las que pasan por tu vida de puntillas y las que, sin apenas darte cuenta, inundan tu rutina de luz (las personas malas no merecen encuadrarse en ninguna categoría así que las ignoro). Hoy quiero referirme a las que desprenden luz. Uno de estos faros se llama Javier Sánchez.

La gente que no lo conoce puede pensar que es algo egocéntrico o superficial. De hecho, él suele definirse así de vez en cuando. Nada de eso. Se trata de una protección, una máscara que se autoimpone para protegerse de los demás. Porque él es tímido, generoso y profundo, mucho. Me gusta compartir con él risas, lágrimas, segundos de silencio y de miradas cómplices.


Necesito su sonrisa para avanzar y sus abrazos para pensar que todo sigue en su sitio. A pesar de la distancia que nos separa, no pasamos más de un par de días sin saber el uno del otro, aunque a veces algo más y cuando ocurre, siento que me falta algo. Me falta luz. Hoy cumple 25 años, muy pocos para la madurez que destila, y no puedo evitar sentirme triste porque no estoy a su lado. Estas palabras intentan paliar esta distancia, pequeño. Gracias por dejarme llegar al interior de esa supernova que eres. Te quiero y estoy encantada de conocerte.