jueves, 11 de noviembre de 2010

Volarás


Nunca había subido en avión pero sabía que le gustaría surcar los cielos sobre esa maravilla de la ingeniería. Desde que se acordaba, soñaba con hacerlo. Un día probó con un globo aerostático y al principio fue bien, pero según pasaban los minutos, se dio cuenta de que la tela tenía muchos agujeros y el globo perdía altura. Aún así ella soplaba fuerte para que no tocara tierra y por unos instantes, conseguía mantenerlo en el aire, aunque fuera sólo unos pocos centímetros. Sin embargo, una racha fuerte de viento la lanzó al suelo.

Dolorida, miró al cielo y vio cómo en el globo acababa de subirse otra niña. El globo subía esta vez sin esfuerzo y desde abajo, ni siquiera parecía tener agujeros. La pobre pequeña, dolorida todavía por el golpe, se lamentaba perpleja: "¿Sería culpa mía, y por eso el globo no volaba?". Y cuando más absorta se encontraba en sus negativos pensamientos, a lo lejos, brilló una luz. Era el reflejo de un avión.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Los posos del café


Lee la primera parte de esta entrada en El Juntaletras.


Salió de la cafetería mirando las puntas de sus zapatos, unos aburridos mocasines marrones.
- Debería habérselo dicho pero... No, mejor no. He hecho bien. Mejor dejar las cosas como están.

Ella buscó algo apresuradamente en su bolso, obligándose a no mirar atrás, justo en dirección contraria a la de él.
- Se acordaba de la sacarina del café. Seguía siendo el mismo de siempre. ¿Por qué no le habré dicho nada? Demonios, no encuentro el móvil.

Y mientras, el camarero de toda la vida que recogió sus tazas, los observaba desde la barra, moviendo la cabeza.
- Jamás había escuchado una conversación tan banal con esa intensidad en las miradas. La misma de hace veinte años. ¿Hasta cuándo seguirán viviendo en esas mentiras que llaman vidas?

Y tiró a la basura, con furia, los posos del café.