jueves, 24 de marzo de 2011

La muñeca

Seis años después reapareces y hablando sola
resumes tu noria de vida en un solo café.

Y curado al fin, me permito el lujo de observar
tu pelo raro y creo que ahora fumas demasiado.
Y hablas como si te hubiera preguntado...

De quién te vengabas todo el tiempo que yo estuve a tu lado.
Y aun no sé a qué diablos viene ahora tu llamada,
tiembla tu cuchara y eso nunca queda bien.

Di, di la verdad, llevas tiempo sin romper muñecos.
Pasados unos meses alguien me ajustó de nuevo
y queda un poco lejos cuando me incendiaste
y ya soplaron las cenizas, volaron las cenizas.