jueves, 26 de septiembre de 2013

Torbellino de arena

A veces el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí solo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta.

Kafka en la orilla. Haruki Murakami.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Curiosidad interminable

"Así es la ciencia: tú investigas algo, tratas de contestar dos preguntas, alguna la contestas bien, otra, parcialmente y aparecen otras cuatro. A veces la gente se molesta con eso, con que sea poco eficiente, pero así es la ciencia. Por eso no se termina nunca y a mí me gusta eso".

Gaspar Galaz, Notalgia for The Light.