domingo, 1 de noviembre de 2015

Inefable

Árboles del Botánico (Madrid). 1933. Rafael Botí.

La pintura, como toda emoción estética, es inefable. Para definirla se precisa emplear términos perifrásticos; aproximarse a ella a través de rodeos. Porque a la pintura se la siente, no se la expresa: ella es, en sí misma, una expresión. De ahí que el efecto varíe según el sujeto que la perciba.

De Antonio Gala a Rafael Botí.