martes, 8 de marzo de 2016

Imagina


La noche cae dos mostos después, y ahí seguimos nosotros. Para entonces ya está bastante claro que la fiesta no pasará a los anales de la diversión; a cambio, el ambiente no puede ser más agradable. Toda una experiencia rural en el buen sentido: niños en bici sin riesgo de atropello, perros hiperexcitados que no paran de ladrar y grupos de adultos charlando despreocupadamente en bancos y sillas. Hace rato que los músicos han abandonado el repertorio presuntamente alegre por otro más sosegado.

Nosotros nos hemos hecho fuertes en un bordillo. La pulpa de uva se ha secado ya completamente, y ahora Eva tiene un tono violáceo que la hace todavía más sexy. Sigue apestando, aunque, poco a poco, me he ido acostumbrando al olor.

¿Te imaginas vivir en un sitio así? le pregunto, porque llevo un rato pensando en ello.
Me volvería loca. Y tú más.
Sí. Eso me parece a mí también. Pero se está bien, ¿verdad?
Muuuy bien. Y se deja caer hacia atrás, hasta que su espalda toca la acera.

Esto no es una historia de amor (2016)
Jose A. Pérez Ledo

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